Huella


Nuestra huella

La sociedad contemporánea todavía se "sostiene" a base de "coger nuevo y tirar (usado o no)". Aunque esta forma de actuar esté en crisis, sea contraria a la tradición ahorradora y al razonamiento científico, es difícil de aceptar si implica cambiar el hábito que tanto ha simplificado nuestra existencia mientras enriquecía cierto tipo de industria. Hemos pasado de tener que hacerlo todo por nosotros mismos a que "casi todo lo hace otro, ¿por nosotros?". Las materias primas se van agotando, la contaminación de aire, suelo y agua aumenta, la basura se acumula... Entrevistas, programas en la radio, en la TV, en Internet, documentales, películas insisten en que se avecinan desastres principalmente debido al cambio climático. Pero, parece que no afecta mucho a nuestro día a día, salvo por el humo, los malos olores, la plantita que se seca o los desperdicios que tropezamos. Claro que si tenemos un servicio eficiente de limpieza y riego apenas notamos el efecto visual de nuestro uso o más bien mal uso de tanta riqueza artificial y natural disponible.
La mayoría de las veces nos sentimos ajenos a las personas contaminantes, derrochadoras. Tendemos a pensar que es cosa de otros. ¿Y dónde queda la capacidad personal de evitar o fomentar destrozos?. Otras veces minimizamos nuestra actuación frente a grandes empresas, y así nos disculpamos. Pero todos y cada uno de nosotros tendremos probablemente que cambiar algún hábito ¿o no?
En nuestro centro queremos promover un poco esta reflexión. Por ello, desde 2008-09, proponemos a las tutorías que contabilicen los envases de su almuerzo y el papel que compran para la actividad académica del curso.
Y que nos digan cómo lo usan (por primera vez se pregunta en el curso 2011-12). Se observan ligeras variaciones, desde un comienzo optimista a diversas bajadas y subidas en los datos. Si nos quedamos con los dos últimos cursos (2013-14 y 2014-15), sí se ha mejorado.







También analizamos el efecto negativo más visual que se produce diariamente, al manejar los residuos de papel y con envase. Es decir: la basura fuera de su sitio, una huella cotidiana de nuestro alumnado cuando pisa y consume por el Instituto.
Hay que decir que parte de esta basura forma un ciclo natural, cuando se trata de basura orgánica. Pues las gaviotas, palomas, gorriones (entre otras aves)  o ratones, ratas (como roedores) se alimentan a su vez. Siendo evidente la llegada de las aves a la hora del almuerzo, en el recreo. Los roedores son más discretos, pero no por ello debemos ignorar que también se benefician de los restos.
Por otro lado está la basura reciclable, de envases variados. De entre estos destacan las bolsas, bolsitas de aperitivos, envoltorios de chicles y otros dulces. Muy populares entre los alumnos así como la costumbre de dejarlo justo donde se come. A veces, se deja caer al suelo, otras se incrusta en distintos muebles o espacios (en ocasiones con restos orgánicos, más accesibles para los roedores que para humanos). Cierto que muchos alumnos lo echan en el contenedor amarillo, pero otros (que sin ser muchos se destacan) lo abandonan en cualquier lugar o incluso lo meten en el contenedor de papel. La ignorancia de qué se pone en cada contenedor no tiene disculpa, puesto que además del color adecuado, llevan carteles que especifican qué deben o no poner en él.
Este tipo de huella de la basura fuera de su sitio, tiene que ver con la educación familiar, con la escolar, y con la edad de la adolescencia. Si la educación familiar y escolar no son acordes, difícilmente se convencerá al alumno de que debe respetar los espacios, sean naturales o no. Medir el impacto en los espacios del centro demuestra la necesidad de mejorar actitudes, y esto pretendemos con los periódicos controles de dependencias.


Huella ecológica publicada, por cursos:

Evolución gráfica de la Huella Ecológica del alumnado

Entendiendo 50% verde, el mínimo para aprobar.

Lo separado oficialmente, en los contenedores.


La probable recuperación de lo consumido, para el ciclo de reciclado, hasta la fecha de publicación.

Guada, 2012
Coordinadora de Luz Medioambiental
Última actualización el 7 de enero de 2017

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